Puentes, molinos y canales de la Ciudad Rosa, surcada por el Garona
FERNANDO CASTANEDO - 03/05/2008 (El País, El Viajero)
Toulouse nació a orillas del río Garona como Venus de las espumas del mar, fresca, hermosa y acuática. Tal vez por ello la capital histórica de la provincia del Languedoc y del departamento del Alto Garona fue perdiendo murallas a medida que iba ganando canales, y tal vez por ello la Ciudad Rosa, así llamada por el color de sus ladrillos, invita a un recorrido por sus aguas centelleantes. En ellas se reflejan árboles soberbios, puentes centenarios y molinos medievales.
1 EMBARQUE
Al embarcadero en la plaza de la Daurade, de donde parten los cruceros fluviales, se desciende por la misma rampa que se construyó en el siglo XVIII para dar acceso a los carros que cargaban y descargaban mercancías de las gabarras. Esta plaza, orientada al suroeste, es, junto con las terrazas de los cafés que la rodean, uno de los lugares favoritos de los tolosanos. Por la vereda de Henri-Martin, los deportistas salen a correr y a pedalear, los novios pasean y, tumbados en la hierba, los jóvenes se reúnen en pandillas.
Soltadas las amarras, el barco navega río abajo dejando a la derecha los quais (espolones) de Lucien Lombard y de Saint-Pierre. Estos edificios formaron parte de un proyecto dieciochesco que pretendía revitalizar el comercio de Toulouse, en relativa decadencia desde que a mediados del siglo XVI el mercado de los tintes entró en crisis. Sin embargo, el proyecto no llegó a cuajar por completo, y los edificios, proyectados como tiendas y almacenes, se destinaron a otros usos.
2 EL BAZACLE
Nada más pasar bajo el puente de Saint-Pierre aparece la represa que permite mantener el nivel de las aguas del río. Una de las razones por las que los hombres se asentaron aquí desde el neolítico fue porque era el único lugar donde, durante el estiaje, el Garona podía vadearse casi sin mojarse los pies.
Aprovechando esta circunstancia, aquí se represó el río dirigiendo la corriente hacia la derecha para que la fuerza del agua accionara el molino del Bazacle, considerado una de las maravillas de Toulouse. Éste, que aparece mencionado ya en documentos del siglo XI, llegó a mover 24 ruedas que podían moler 960 quintales de grano al día (44.160 kilos). En el siglo XIX pasó a generar energía eléctrica hasta que, durante la década de 1980, se transformó en un museo de la ingeniería hídrica que merece la pena visitar.
3 CANAL DE ENLACE
Poco antes del molino del Bazacle se encuentra la esclusa de Saint-Pierre, que da paso al canal de Brienne. Una vez abierta la compuerta de entrada, la nave accede al seno y desciende -y agárrense, que nosotros bajamos con ella- para salvar los cuatro metros y medio de desnivel entre el río y el canal.
Fue un arzobispo de Toulouse, el cardenal de Brienne, quien mandó construir esta vía entre 1770 y 1776 para comunicar el río Garona con el canal de Midi, que se había terminado cien años antes. A la izquierda, según navegamos, se encuentra la antigua Fábrica de Tabacos, hoy convertida en dependencia de la Universidad de Toulouse (la segunda de Francia), y algo más adelante se halla la casa Pujol, que lleva el nombre del arquitecto que la diseñó en 1908 siguiendo la estética del art nouveau.
Al otro lado del canal, a nuestra derecha, avanza la avenida de Barcelona. Si por un momento desembarcáramos y caminásemos por el bulevar de Lascrosses, llegaríamos a la calle de Canon-d'Arcole, en cuyo número 2 pasó sus dos primeros años de vida Charles Gardés, más conocido como Carlos Gardel. El campeón de los cantantes sentimentales y Francesito, que también le llamaron así, nació aquí un 11 de diciembre de 1890.
4 L'EMBOUCHURE
Los 1.560 metros del canal de Brienne terminan en el puerto de l'Embouchure, que se construyó como dársena en la que confluían los canales de Brienne y de Midi. Como los dos canales se comunicaban con este puerto bajo sendos puentes idénticos, los tolosanos no tardaron en llamar al puerto y al barrio que lo rodea Ponts-Jumeaux (Puentes Gemelos).
El turista curioso y observador se preguntará, y con razón: "si son Puentes Gemelos, ¿por qué hay tres?". La respuesta está en que a este puerto vino a confluir más tarde un tercer canal, el llamado Lateral del Garona, que al unir en 1856 Toulouse y Burdeos completó el tramo que faltaba para comunicar el Atlántico con el Mediterráneo. Con ello, los puentes pasaron a ser tres, pero los tolosanos siguieron llamándolos del mismo modo.
En el puerto de paredes de ladrillo y remates de piedra caliza llama inmediatamente la atención un relieve en mármol blanco. Lo realizó François Lucas, comisionado por el cardenal de Brienne para embellecer la dársena. La mujer coronada representa a la región del Languedoc ordenando a unos ingenieros que excaven un canal, y la que sostiene en sus manos un cuerno de la abundancia y contempla a un agricultor conduciendo una yunta de bueyes es una alegoría del Garona.
Ya de vuelta hacia el río por el canal de Brienne, admira a los ojos el túnel de espesura y verdor que forman los plátanos, esos serenos y vegetales amigos de Toulouse. Se plantaron en las márgenes de los canales con un triple objetivo: dar sombra, proteger del viento y, sobre todo, para que sus raíces consolidaran el terreno de los taludes.
5 EL PONT-NEUF
Son muchos los puentes que cruzan el Garona, pero entre todos ellos destaca el sólido Pont-Neuf (Puente Nuevo), que ha llegado a ser el más viejo de la ciudad. La construcción se prolongó durante casi cien años (1544-1632), a veces por falta de fondos y a veces por las crecidas del río. Sin embargo, gracias a los aliviaderos entre los siete ojos y a su diseño, es el único que ha aguantado las embestidas de un río que, como dijo un poeta, "suena, se abalanza y truena".
Por contraste, pegado a la fachada del hospital de Saint-Jacques todavía se alza el único ojo del antiguo puente de la Daurade. El río lo arrastró varias veces y otras tantas los tolosanos se empeñaron en reconstruirlo, hasta que en 1639 se dieron por vencidos. Por fin, la nave se acerca al muelle y nos desembarca en la plaza de la Daurade, donde reina el mismo bullicio hedonista y venusino de bicis, carreras y enamorados que dejamos al partir.
GUÍA PRÁCTICA
Datos básicos- Toulouse se encuentra a unos 200 kilómetros en coche de Perpiñán.- La ciudad cuenta con aeropuerto (www.toulouse.aeroport.fr).ruceros- Le Capitole (00 33 561 25 72 57; www.toulouse-croisieres.com). Un paseo de unos 40 minutos cuesta cinco euros, aunque hay muchas opciones de navegación por el Garona y el canal de Midi.- Peniche Baladine (00 33 561 80 22 26; www.bateaux-toulousains.com). Paseos entre 45 minutos y nueve horas por el Garona y el canal de Midi.Comer/- Le Saint Florent (00 33 561 55 33 56). Rue Fermat, 6.- Au Chat Dingue (00 33 561 21 23 11). Rue Peyrolières, 40 bis.Museo- Le Bazacle (00 33 562 30 16 00). Quai Saint-Pierre, 11 (entre el canal de Brienne y el río Garona). Exposición sobre la historia de la electricidad. Abierto de martes a domingo, de 14.00 a 19.00. Entrada gratuita.Información- Turismo de Toulouse (00 33 561 11 02 22; www.toulouse-tourisme.com).
Etiquetas
- antologías (8)
- artículos (15)
- citas (1)
- cuentos imprescindibles (2)
- fotografía (5)
- visitas (5)
Índice
Mostrando entradas con la etiqueta visitas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta visitas. Mostrar todas las entradas
Toulouse, una historia fluvial
Vamos a... Sur de Francia
Un paisaje de verde y ladrillo rojo
Catedrales, silencio, los museos de Toulouse-Lautrec e Ingres y una atmósfera de cultura y refinamiento
EUSEBIO LAHOZ - 12/07/2008 (ElPaís, El Viajero)

Hablar del sur de Francia es hablar de una de las zonas turísticas privilegiadas de Europa. Exhibe su patrimonio sin alardes, en un envidiable estado de conservación. Le avala un punto de romanticismo y de liturgia pictórica. En torno a su paisaje gravita cierta celebridad campestre, que mezcla bien con su contrario urbano. Se trata de una de esas zonas a las que se regresa encantado.
Aquí van cinco enclaves peculiares para que el viajero que este verano se anime a hacer una ruta en coche no pase por alto.
1. FOIX
Alejado de los itinerarios turísticos más habituales de Midi Pyrinées, Foix conserva su impronta medieval entre montañas. Lo primero que llama la atención es el silencio. Es una pequeña ciudad con carácter de pueblo discreto. A primera hora se oye el canto de los pájaros y en los cafés del centro, como el Commercial, todos los clientes se conocen. En la Place Mercadal resisten dos típicas construcciones medievales, atravesadas de vigas de madera, con las fachadas dobladas por la osadía del tiempo.
Conviene no perderse la iglesia de Saint Volusien, declarada monumento histórico, pegada a una imponente abadía. La plaza que la precede, del mismo nombre, gracias a su vocación de mercado, es el motor de la villa.
Las calles más sugerentes son la Rue Labistour y La Faurie. Son vías comerciales en las que la tradición se deja ver en escaparates y fachadas. Cuando estas calles llegan a cruzarse descubrimos la famosa Fontaine de l'Oie, con forma de cisne, insignia de Foix. Lástima que hoy día se halle en la mismísima puerta de una óptica.
El plato fuerte de Foix es su castillo. Desde allí queda claro que la belleza del pueblo se halla entre montañas. El Château Comtal (siglos X a XV), a sesenta metros, controla el horizonte sobre su cima de roca calcárea y responde a las expectativas que genera. Se deja ver desde cualquier punto de la ciudad y en sus alturas se obtiene una perfecta panorámica de los Pirineos.
2. MONTAUBAN
Apenas a media hora de Toulouse, esta ciudad de provincias comparte con la capital la debilidad por el ladrillo rojo y la fogosidad cultural. Basta pisar la oficina de turismo para comprobar su extensa oferta musical y teatral.
Al centro histórico se accede atravesando el río Tarn. Cruzando por el Pont Viex, lo primero que encontramos es el Museo Ingres. Sólo por entrar a este museo merece la pena venir a Montauban. Ubicado en un antiguo palacio episcopal y anteriormente fortaleza militar, es un museo admirable que alberga parte de la obra de su pintor fetiche.
Jean-Auguste-Dominique Ingres nació en Montauban en 1780. Distinguimos su pintura por la pureza y el refinamiento de su dibujo. Trascendió las reglas académicas y se convirtió en un clásico de la pintura caligráfica y de la historia del arte. Murió en 1867, a los 87 años. Antes legó a su ciudad natal la mayoría de obras que componen el fondo de este museo.
En la gran sala del primer piso se exhiben telas como El sueño de Ossian, que dejan ver la influencia en el artista del Renacimiento, así como bastantes dibujos. También se exponen obras de otro ilustre autóctono: el escultor Émile Antoine Bourdelle (1861-1929).
La vitalidad del centro de Montauban gira en torno a la iglesia de Saint Jacques y a la Place National. Animada los días de mercado, por ejemplo los sábados, de ella emergen diversas calles temáticas: la Rue Elio es la de los anticuarios, la Rue Princese es la de los establecimientos más cool, como la galería de arte Le Bonheur du Jour o el restaurante Le Contre Fillet.
3. CORDES SUR CIEL
Envuelto por un aura mística y por su extraordinario impacto mediático, Cordes sur Ciel es uno de esos pueblos tan turísticos que cuesta verlos vacíos. Con su entorno mantiene una relación de lo más afectiva. Se halla en lo alto de una loma. Hay que subir a pie. Su nombre lo sitúa sobre el cielo.
Evidentemente, es una exageración, pero tiene su punto de verdad, puesto que casi lo toca. Sí, es demasiado único. El casco viejo es víctima de la fiebre consumista, pero se arma de piedra y de arte. Para recorrerlo se precisan buenas piernas. De modo que al visitar Cordes, si hace sol, bien, pero si está nublado, casi mejor. Las nubes tienen por costumbre situarse alrededor del pueblo, a la misma altura o por debajo, lo que añade un punto de épica a la postal más típica del lugar.
Los días de sol, la campiña que rodea al pueblo es la mejor alternativa al empacho de oferta gastronómica del centro. La panorámica desde lo alto, en esta época, se llena de gamas de verde.
Cordes sur Ciel es famoso por su interés pictórico. Durante la II Guerra Mundial, un grupo de artistas se recluyó en el pueblo alrededor del pintor Ives Brayer. Despertaron del letargo al pueblo y provocaron una renovación artística que todavía perdura.
En el centro, de gran riqueza arquitectónica, resisten joyas góticas como la Maison Gorsse (siglo XVI) y edificios imponentes como la Maison du Grand Fauconnier (siglo XIV), que acoge el Musée d'Art Moderne et Contemporain y que constituye un encuentro único entre patrimonio y creación. No sorprende, por tanto, la gran cantidad de artistas que exponen y han expuesto allí, entre los que encontramos a Joan Miró, Fernand Leger, Salvador Dalí...
Junto a ellos, variados ateliers se extienden a lo largo y ancho de Cordes, promoviendo la compra directa, entre cámaras de vídeo, sombreros de cow-boy, chalecos de explorador y esa musiquita medieval por megafonía que se mete dentro de uno dispuesta a quedarse todo el día.
4. ALBI
También atravesada por el río Tarn, Albi parece proyectada para recorrerla a pie una y otra vez. Callejuelas íntimas, edificios de madera y ladrillo, mercados, museos, rincones perfectos como la Place Saint Salvi... hacen que sea visita inexcusable.
En pleno centro, siempre a la vista, como un gigante transatlántico, la catedral de Santa Cecilia es el emblema de una ciudad que ensalza la seducción jugando a buscarse a sí misma por un centro histórico de lo más acogedor. Santa Cecilia se edifica entre los siglos XIII y XVI.
Testimonio de la fe cristiana tras la herejía cátara, esta catedral con tintes de fortaleza es una obra maestra del gótico meridional. En su interior destacan las pinturas del Juicio Final, así como el coro y la Salle du Tresor, la sala del tesoro, cuyo acceso tiene precio: tres euros.
Acorde con la genética artística de la zona, Albi también tiene su pintor: el gran Toulouse-Lautrec. A dos pasos de la catedral, a mano izquierda, el Musée Toulouse-Lautrec ofrece una colección única en el mundo. Además, está ubicado en el palacio Berbie, ya de por sí un lugar privilegiado.
Henri de Toulouse-Lautrec nació en Albi en 1864. Hijo de una pareja de primos aristócratas, desde pequeño sufrió la indiscreción endogámica de sus padres con enfermedades óseas que afectaron a su crecimiento. Pasó por los pelos del metro y medio. Las largas temporadas que se quedó en la cama las dedicó a dibujar. Lo que parecía un pasatiempo se convirtió en el puerto de su vida.
Se fue a París para seguir pintando. Se instaló en Montmartre y dio rienda suelta a sus instintos. Frágil, pero muy sensible, halló refugio mirando a los ojos de la naturaleza humana. Se puso en manos de las señoras más golfas, entrañables cabareteras, afinó con el pincel y se convirtió en uno de los grandes retratistas de la historia. A la vez, anunciando noches de fiesta, impulsó la técnica del affiche e hizo del cartelismo un género mayor. En los cabarés de París, Lautrec devino en pintor de la bohemia. Así pintó estas escenas que reivindican la juerga y que hacen de este museo una pieza de orfebrería.
De salud frágil y quebradiza, murió muy joven, postrado en su cama, el 9 de septiembre de 1901. Entonces su madre descubrió en su taller lo esencial de su obra y lo donó a su ciudad natal, donde hoy se le rinde homenaje con un museo maravilloso.
5. MONTOLIEU
Un poco más al este, entre Toulouse y Carcassone (a sólo 17 kilómetros de ella), este pequeñísimo pueblo se ha convertido en metrópoli del libro. Nuestro referente más cercano sería Urueña, su prima hermana española, la conocida villa de la provincia de Valladolid que también se rinde a la producción librera. Los dos pueblos han llenado sus calles de librerías, creando un estímulo para el viajero y un agradable contrapunto con el paisaje.
En el caso de Montolieu, esa pasión se veía venir. En el año 1989, el encuadernador Michel Braibant promovió la implantación de la etiqueta de villa del libro y de las artes gráficas. Este espaldarazo hizo posible que a partir de 1990, de pronto, en Montolieu hubiera escaparates llenos de libros.
Tantas páginas reactivaron la economía del pueblo. Aumentó la población y el interés turístico. Lo que permanecía escondido en el mapa se conoce ya hasta en las ferias de París. Sólo en la Rue Saint André contabilizamos tres librerías, dos en la Rue de la Mairie, y así hasta un total de 15 librerías. Libros para todos los gustos, antiguos, de ocasión, rarezas, novedades... Incluso un museo de las artes gráficas, que escarba en los orígenes de ese producto que todavía nos hace compañía. Sin duda, una buena manera de revitalizar un pueblo.
Guía
Visitas
- Musée Ingres de Montauban (0033 563 22 12 91). 19, Rue de l'Hôtel de Ville. En julio y agosto abre todos los días de 10.00 a 18.00, salvo el 14 de julio. Del 1 de abril al 31 de octubre, abierto de martes a domingo, de 10.00 a 12.00 y de 14.00 a 18.00. Cerrado los festivos, los lunes y los domingos por la mañana del 1 de noviembre al 31 de marzo. Entrada, 5 euros.
- Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Cordes sur Ciel (0033 563 56 14 79 / 0033 563 56 55 61). Maison du Grand Fauconnier. Abierto todos los días de noviembre a marzo, de 14.00 a 17.00. En abril, mayo y octubre, de 11.00 a 12.30 y de 14.00 a 18.30. De junio a septiembre, de 11.00 a 12.30 y de 14.00 a 19.00. Cerrado en enero. Entrada, 3,50 euros.
- Musée Toulouse-Lautrec de Albi (0033 563 49 48 70; www.musee-toulouse-lautrec.com). Palais de la Berbie. En julio y agosto abre todos los días de 9.00 a 18.00. Mantiene el horario en septiembre, aunque cierra de 12.00 a 14.00. Cierra los martes del 1 de octubre al 31 de marzo. Entradas, 5 euros.
Información
- Oficina de Turismo de Foix (0033 561 65 12 12; www.ot-foix.fr). 29, Rue Delcassé.
- Turismo de Montauban (0033 563 63 60 60; www.montauban-tourisme.com). 4, Rue du Collège.
- Turismo de Cordes sur Ciel(0033 563 56 00 52; www.cordesurciel.eu). Place JeanneRamel-Cals.
- Turismo de Albi (0033 563 49 48 80; www.albi-tourisme.fr). Palais de la Berbie. Place Sainte Cécile.
- Turismo de Montolieu (0033 468 24 80 80; www.tourisme-cabardes.fr). Rue de la Mairie.
Consulta la guía de Francia de EL VIAJERO | ¿Has estado? Envía tu recomendación
» Eusebio Lahoz es autor del libro de poemas Envío sin cargo.
24 horas en Salamanca
El astronauta de piedra
En 1992, la renovación de la catedral nueva dio paso a símbolos contemporáneos e imaginativos: un cosmonauta o un dragón que se come un helado. La ciudad abraza el verano con bulliciosa energía
MARÍA OVELAR - 05/07/2008 El País
En 1992, la renovación de la catedral nueva dio paso a símbolos contemporáneos e imaginativos: un cosmonauta o un dragón que se come un helado. La ciudad abraza el verano con bulliciosa energía
MARÍA OVELAR - 05/07/2008 El País
A Salamanca no se la desnuda en 24 horas. No es fácil conquistar la ciudad del hornazo, el vino de Toro y el plateresco en un día. Parece una cebolla; acumula demasiadas capas. Está la Salamanca latina (la del puente romano de Salmantina), la gótica (catedral nueva), la renacentista (Casa de las Conchas) y la modernista (Casa Lis). Polifacética, una jornada bien aprovechada permite enamorarse de su elegancia monumental.
16.30 La fachada de piedra dorada
Para sucumbir al encanto, lo mejor es llegar a la hora en la que el sol baña la piedra. El embrujo proviene de la tierra, y para ser más exactos de unas canteras legendarias, las de Villamayor, a tres kilómetros de Salamanca. De su piedra dorada está hecha la fachada de la universidad
- A, donde arranca la ruta. Sus grutescos esconden enigmas. ¿Quiénes son las figuras desnudas? ¿Adán y Eva? ¿Hércules y Venus? La fachada invita al juego. Los turistas se divierten buscando una ranita.
Merece la pena franquear los arcos y apoquinar los cuatro euros que cuesta la visita a la universidad, de 1130 (Patio de Escuelas, s/n; 923 29 44 00. Abierto de 9.30 a 13.30 y de 16.00 a 19.00, de lunes a sábado; domingo, de 10.00 a 13.00). Los pasos se pierden por el artesonado mudéjar. Luego trepan por una escalera que, según el historiador Luis Cortés, alza al "conocimiento del amor". Pero la planta superior guarda relación con la razón. Cientos de incunables reposan en una biblioteca. Antes de bajar y ver el paraninfo (ahí duermen los restos de fray Luis de León), la mirada se pierde por encima de la balaustrada; al fondo está la catedral nueva.
17.30
Una puerta, dos catedrales
La estatua de fray Luis de León mira irónica desde el centro del Patio de las Escuelas
(2). Todavía resuena su "decíamos ayer". ¿De dónde sacaría el poeta el humor para pronunciar esa frase tras cinco años de cárcel? Pasamos de largo y accedemos a las Escuelas Menores. Entre las columnas de su claustro, el viajero se adormece. Después, rodeado de turistas japoneses, sube por la calle de los Libreros, tuerce a la izquierda por la Traviesa y topa con un nutrido repertorio de rosetones. Es la fachada principal de la catedral nueva - C (plaza de Juan XXII). Ni siquiera entre las capillas del templo gótico se logra dar esquinazo a los turistas. Al fondo a la derecha se abre una puerta, ¿una huida? No, la catedral vieja, del siglo XII, que está tan concurrida como la nueva. Sepulcros, capiteles y cuadros (destaca el retablo del altar mayor, con las 53 tablas pintadas por Nicolás Florentino en 1445). Salimos por la puerta de Ramos de la catedral nueva. No se confunda. Su portada no es obra de extraterrestres
(4). El jocoso astronauta de la pilastra izquierda se labró en 1992. En Salamanca dejan huellas para identificar los ornamentos con la época de su talla. Los últimos dejaron el astronauta, un dragón zampándose un helado, un lince y un toro bravo.
18.30 El carajillo que espabila
Cuando las campanadas de la Clerecía dan las 18.30, el viajero está harto de tanta piedra. Escapa por la Rúa Mayor, pasa por una fuente y se apoltrona en un sillón de la cafetería Rayuela (5) (Rúa Mayor, 23). Lo mejor: el carajillo. Tras el chute de cafeína toca Clerecía (6) (Compañía, 7; 923 26 46 60). Abre dos veces al día, así que a las 19.00 (también hay visitas a las 13.15, y a las 12.00 los domingos y festivos) hay que estar como un clavo en las escaleras del edificio levantado por los jesuitas en el siglo XVIII. Irse sin visitar sus torres barrocas y su campanario sería un crimen. Frente a la Clerecía, la biblioteca municipal y casa de cultura. De su fachada cuelgan decenas de conchas. ¿Parte del Camino de Santiago? No: la Casa de las Conchas (Compañía, 2; 923 26 93 17) fue el palacio de un caballero de la Orden de Santiago. Después de la confusión se impone una dosis de realidad. La plaza Mayor, con su fuerza centrípeta, atrae con sus charlas y cafés. Y un paseo hasta el Palacio de Congresos - G, edificio de Juan Navarro Baldeweg, cuya liviana cúpula es ya un hito de la arquitectura española contemporánea.
21.00
Jeta asada o minutejo
El hambre aprieta. Un olor a morcilla y panceta inunda las calles. Lo seguimos hasta la zona de Van Dyck
(8). Esta arteria y sus aledaños forman el núcleo duro de una ciudad que sabe y adora comer. Varios salmantinos de pura cepa se concentran en La Parrilla (Van Dyck, 55; 923 25 83 98) y El Churrasco (Van Dyck, 8-10; 923 27 09 85). Ríen y beben de pie entre cientos de palillos y servilletas manoseadas. Ni rastro de turistas. Tras la barra, lo de siempre: montaditos de lomo adobado o costilla (bebida y pincho: 1,80 euros). La jeta asada la sirven en el Patio de la Abuela, y el minutejo (montado de lomo a la plancha con loncha de jamón serrano y queso fundido), en el Lechón II (Fernando de Rojas, 17; 923 23 51 32). Quien ose salir de la zona sin catar un buen vino de la Sierra de Francia comete un craso error.
23.00 Elegancia 'mod' y orgullo 'freak'
Bajar el festín no es fácil. La digestión empieza con un concierto en el café Moderno (9) sobre las 23.30. Las copas más alternativas las ponen en la calle del Consuelo - J; en las barras del Paniagua (Varillas, 7) y del Ciao (Consuelo, 6). La elegancia mod, en el British Museum (San Justo, 36), y el orgullo freak, en El Lado Oscuro (San Justo, 30), donde a veces los camareros van vestidos a lo guerra de las galaxias. Alargar el jolgorio pasa por el Potemkin (Consuelo, 2; abierto hasta las 6.30). Sin embargo, compensa hacer de tripas corazón y recogerse a las 2.00.
9.00
Pecados en el convento
Al despertar, Salamanca parece una caja de sol. La pastelería Gil ayuda a resarcirse del madrugón. Copiamos el gesto del de al lado y encargamos un hornazo (empanada de chorizo, lomo y jamón) para recoger a las 16.30. Convence el desayuno: una raqueta (dulce de masa fina y crema) y un café cargado.
El convento de San Esteban (11) (plaza del Concilio de Trento; 923 21 50 00. Abierto de 9.00 a 13.30 y de 16.00 a 20.00) abre sus puertas. Las miradas buscan detalles en su portada plateresca. La mañana se escapa entre la magia del Claustro de los Reyes. El pecado se halla a dos pasos, en el convento de las Dueñas (plaza del Concilio de Trento; 923 21 54 42). En una sala, una religiosa despacha bocaditos de ángel. La masa sabe a almendra, y el corazón, a cabello de ángel.
12.30
'Art déco' y calaveras
En cinco minutos se alcanza la Casa Museo de Lis (12) (Expolio, 14. Información: 923 12 14 25 / www.museocasalis.org), una delicia del art déco. A las 12.30 desfilamos entre vidrios de Émile Gallé, muñecas de porcelana, muebles art nouveau y frascos de perfume.
Queda tiempo para ceder a un capricho infantil: el de las leyendas. La Casa de las Muertes - M (Bordadores, 6) está llena. El terror lo alimentan las cuatro calaveras de su fachada. Cuentan que al levantar la casona en el siglo XVI encontraron cuatro cadáveres. Hay quien dice que pertenecían a los hermanos Manzano, decapitados por doña María la Brava. La guía lo desmiente: el nombre se debe a la antigua calle (de las Muertes). Al final, la realidad es de lo menos excitante. Nos resarcimos con chanfaina. La mejor receta de este plato de arroz, sangre cocida y callos es de Casa Vallejo
(14) (San Juan de la Cruz, 3; 923 28 04 21). Nos ponemos las botas junto a salmantinos que peregrinan al restaurante cada domingo a las 15.00. Recogemos el hornazo. Frente al río Tormes nos despedimos.Y como Unamuno, pedimos a Salamanca que guarde nuestro recuerdo entre "piedras de oro".
Un motero en la Toscana
MIQUEL SILVESTRE 21/06/2008 El País
Todos tenemos un destino mítico en algún lugar de la imaginación. Siempre he fantaseado con la Toscana italiana, donde se crían los vinos más nobles y los pueblos guardan ecos de genios renacentistas. Lo elegí viendo en DVD la entrevista que le hicieron para TVE a un viejo y todavía lúcido Josep Pla allá por 1976. El sabio ampurdanés habló de la Toscana como si de entre los paisajes del mundo sólo ése valiera la pena ser salvado.
El día de la fuga llegó el 14 de abril. Salí hacia Barcelona con la BMW GS 1200 para embarcar rumbo Civitavecchia (cerca de Roma). La navegación es cómoda. Al día siguiente llegamos a una Italia verdísima. Sigo la Via Aurelia en dirección a Pisa. Paro en Orbetello, pueblo entre dos lagunas al sur de la Toscana. En un bar pido espresso, focaccia (pan tipo pizza) y cerveza. Cinco euros. La comida reconforta y el viaje empieza bien.
Veinte kilómetros más allá salgo de la autovía para comenzar la sucesión infinita de reviradas carreteras entre cipreses, viñas y olivos. El sol declina y la tarde se presenta con un esplendor insultante. Estos atardeceres serán una constante que ya no me abandonará. Llego a buen ritmo hasta Massa Maritima, pueblo montañoso del interior. La subida es una pendiente pronunciada de suaves curvas.
En la pequeña localidad hay un Duomo con su torre espigada. Enfrente está I Tre Archi, pizzería con mesas en la calle donde una margarita cuesta cuatro euros y medio. Es apetecible, pero la noche es fría, así que bajo un poco más y ceno a lo grande en la Taverna del Vecchio Borgo, un establecimiento pintoresco y genuino. El menú por 27 euros es sencillamente espectacular, y la carta de vinos, muy completa.
El día se levanta nublado, pero el paisaje no pierde un ápice de su belleza primigenia. Parece que esta gente viva en el fondo de un cuadro de Giotto. Los verdes, ocres, dorados y malvas que salpican las colinas embriagan más que sus vinos. La carretera se torna agreste y serrana hasta Castelnuovo.
A partir de Larderello, el paisaje se amansa en prados verdes y suaves ondulaciones. La subida a Volterra, tierra de alabastro, se empina. La carretera es magnífica, el asfalto está en buen estado y las curvas son pronunciadas pero amplias. Pronto me doy cuenta de la buena opción que es viajar en motocicleta; no sólo porque las carreteras sean estrechas, bellas y retorcidas, es que en los cascos antiguos de estas ciudades medievales no dejan circular a los no residentes, pero las motos gozan de cierta tolerancia: con ellas se puede llegar hasta su mismo corazón.
Amables y altivos
De Volterra en adelante, las vistas son sublimes. Definitivamente, esto es lo que he venido a buscar. Castillos, mansiones de piedra, monasterios, caminos bordeados de cipreses, vides deslizándose colina abajo, olivos orgullosos, paisanos amables y altivos... Los arrabales de Castelfiorentino son industriales, aunque su parte alta, donde está el castillo, tiene un encanto algo canalla y abandonado con sus callejones, sus coladas tendidas entre las casas, sus hombres en camiseta y su olor a trattoria.
La ruta hasta Empoli empeora; es una zona muy poblada y el peso de la humanidad se nota. El contraste de las construcciones modernas con la belleza renacentista anterior resulta molesto, como el zumbido de un insecto. Pasada Empoli, la cosa da un vuelco una vez se atraviesa Vinci, el pueblo de Leonardo. La carretera de montaña es ideal para apretar en las curvas. Pistoia es una ciudad grande, pero la dejo a la derecha y subo hasta San Felice y Piteccio, dos pueblos de enorme encanto.
Florencia está llena de museos y monumentos, pero el arte que más me gusta es el de la calle, lejos de las hordas de japoneses. De la capital de la Toscana está casi todo en las guías, pero encontré un hotel escondido y no muy caro: Relais Uffizi, con magníficas vistas a la Piazza de la Signoria. Comí en la Terraza del Príncipe, desde donde se puede ver el reverso de las vistas más famosas de la ciudad: el mirador del Palazzo Pitti, del que le separa una colina tan bella que sería perfecta para una pintura.
La región del Chianti: donde los ricos americanos están comprando villas sin parar. El escenario de cipreses, masías y pueblecitos de piedra es tan bello que parece un decorado; uno duda que semejante inmensidad pueda ser cierta; la vista se pierde entre valles y montes sin que se le vea límite a la grandiosidad.
De Castellina in Chianti a Montalcino se pasa por Siena para coger el camino a Buonconvento. El valle del Orcia se extiende ante la vista, y la emoción sobrecoge. Tras unos kilómetros por caminos sinuosos diviso Montalcino, perfecta mole medieval en su cúspide de roca. La ciudad vive en torno al vino; de aquí sale el famoso Brunello de Montalcino, el caldo más caro de la zona.
Ahora sé que al menos existe un sueño que resiste el embate de la realidad. Josep Pla lo supo ver hace cincuenta años. Seguro que la misma emoción descubrirá hoy cualquier otro viajero que se anime a visitar esta región afortunada.
GUÍA PRÁCTICA
Massa Maritima
- I Tre Archi (0039 0566 90 22 74). Piazza Garibaldi. Unos 15 euros.
- Taverna del Vecchio Borgo
(0039 0566 90 39 50). Via Norma Parenti, 12. Entre 30 y 35 euros.
Florencia
- Relais Uffizi (0039 055 26 76 239; www.relaisuffizi.it). Chiasso del Buco, 16. Habitación doble, desde 140 euros.
- Terrazza del Principe (0039 055 22 41 04). Niccolò Machiavelli, 10. Unos 40.
Montalcino
- Osteria di Porta al Cassero (0039 0577 84 71 96). Via Delle Libertá, 9. Alrededor de 20 euros.
Información
- www.turismo.toscana.it.
- www.firenzeturismo.it.
Hostales en madrid
1 ARMESTO
Es una de esas pequeñas joyas del barrio de las Letras, ideal para visitar el paseo del arte, reforzado ahora con CaixaForum. Tranquilo, comedido -su condición de pensión la reduce a ocho estancias, dobles o triples- y perfecto candidato a revista de decoración, en un edificio señorial sin ascensor y con vistas a la mansión de unos marqueses. Otro ejemplo de la alta demanda hostelera en la zona, a precios competitivos.
- San Agustín, 6. 914 29 90 31; www.hostalarmesto.com. Doble, 50 euros; triple, 65.
2 AMÉRICA
Un cuadro costumbrista y un jarrón con flores de pego dan la bienvenida a este hostal situado en un ático, que dispone de un extra bizarro y privilegiado en pleno centro: una espléndida terraza común con vistas a las cubiertas de teja, donde poder tomarse un café de máquina para desayunar o una copa entrada la noche. Sus fuertes son el turismo nacional, los consistentes colchones de sus 20 habitaciones pintadas a gotelé y el joven y afable heredero de este clásico negocio familiar, en una calle comercial.
- Hortaleza, 19, 4º y 5º. 915 22 64 48; www.hostalamerica.net (precios no actualizados). Habitación doble, 55 euros; individual, 40; triple, 75.
3 SANTO DOMINGO
Los amantes de las tendencias entenderán mejor este concepto de alojamiento sensorial y urbano, que sigue la estela abierta por el hotel Abalú o Chic & Basic Colors. Puede que hasta hagan la vista gorda a su portal decadente o al aparatosísimo ascensor en pro del modernismo más in, basado en almohadas de plumas, duchas de hidromasaje, televisores de plasma, conexión wi-fi o el meeting point: un rincón con revistas de moda y tele con CNN puesta. Junto a Callao, en una plaza que hoy olvida su oscuro pasado. La idea es de Juan Fernández, propietario, inquilino y ex consultor metido a hostelero cool.
- Luna, 6. 915 31 32 90; www.hostalsantodomingo.es. Doble, desde 80 euros; individual, 60.
4 ANALINA ROOMS
Sus dueños, una saga de artesanos churreros y hoy empresarios, han visto en la hospedería una fórmula para diversificarse. Esta vez, reproduciendo la esencia de un hotel minimalista en un moderno hostal con camas de tejidos inmaculados. Las camas no son de matrimonio, ni siquiera las de las luminosas estancias con balcón sobre una sosegada calle, que podrían resultar hasta románticas. Junto a la rehabilitada plaza de Tirso de Molina, la cita del desayuno (incluido en el precio) lleva a una chocolatería corporativa vecina.
- Espada, 6, 1º. 913 69 19 14; www.analinarooms.com. Doble, 65 euros; individual, 50; triple, 85.
5 COLORS HOST
Utiliza todo el círculo cromático en sus cuartos, cada uno de un color. Los edredones no se planchan, y esta peculiaridad es sólo comparable a otras constantes de la casa: minibares vacíos que son neveras, armarios de Ikea, baños de teselas, toallas multicolor y conexión a Internet y desayuno (a tres euros) las 24 horas. Miguel Poch es el daltónico dueño argentino de esta propuesta de Chueca, abiertamente gayfriendly.
- Fuencarral, 39, 3º y 4º. 915 21 46 46; www.colorshost.com. Doble, desde 45 euros; individual, 40.
6 ANDORRA
Su fachada es una más en el poderoso escenario de la Gran Vía madrileña. De hecho, la gran sala de estar con wi-fi permite vistas de vértigo. Recuerda a un hotel, espacioso y con moqueta. Pero su condición de hostal remite al WC comunitario en las dos habitaciones con mejores panorámicas. Las demás, con baño completo aunque mínimo, dan a una calle menor o a un patio. Sirve desayuno, y tentempiés, el resto del día.
- Gran Vía, 33, 7º. 915 32 31 16; www.hostalandorra.com. Habitación doble, 62 euros; la individual, 47 euros.
7 SANTA CRUZ
Junto a la plaza Mayor y cerca del barrio de La Latina, se vuelca sobre la plaza de Santa Cruz. Es de los pocos que admiten mascotas, y combina el clasicismo de su salón con novedades de su reciente reforma, como las llaves de tarjeta magnética.
- Plaza Santa Cruz, 6, 2º. 915 22 24 41; www.hostalsantacruz.com. Doble, 55 euros; individual, 43.
8 ADRIÁ SANTA ANA
Un premio empresarial reconocía en 2007 la triple apuesta del argentino Alberto di Stéfano en Huertas. El hostal Adriano (de 2000), Adriá (2003) y esta planta con apenas un año de vida, en un edificio próximo, sin ascensor. Sus 10 finos cuartos son temáticos: rural, francés, neoyorquino... Dobles, triples o cuádruples. Aunque más sofisticados, siguen la línea de sus antecesores, a base de dobles ventanas contra el ruido, toallas y geles con logotipo corporativo y edredones en lugar de sábanas.
- Núñez de Arce, 15. 915 21 13 39; www.hostaladriasantaana.com. Doble, desde 70 euros; triple, 90; cuádruple, 110. Adriá y Adriano: calle de la Cruz, 26, 4º. www.hostaladria.com y www.hostaladriano.com. Doble, 65 euros; doble de uso individual, 53.
9 LA FONTANA
Su majestuoso portal de mármol contrasta con la estética callejera de los vecinos sex-shops. Lo reformó una pareja de italo-argentinos, que prosiguió con un hostal de cálidos cuartos y laberínticos pasillos con cortinajes y espejos. Algunos dan a un neorromántico patio interior. Otros, más baratos, tienen baño comunitario. Con desayuno y sin teléfonos. Repite la fórmula -y el porcentaje de público gay (un 60%)- en Dolce Vita.
- Valverde, 6, 1º. 915 21 84 49; www.hostallafontana.com. Doble, desde 45 euros (baño exterior) y 55 (con baño); individual, 35 euros. Incluye desayuno. Dolce Vita: San Bartolomé, 4, 3º. www.hospedajedolcevita.com. Doble, desde 47 euros.
10 POP HOSTEL
Lo más peculiar es el aire caótico propio de su condición: un albergue juvenil. Literas sin sábanas (se alquilan por estancias), escasa ventilación y entorno ruidoso (está en Malasaña). Con todo, puntúa alto en las webs de mochileros. Cada cuarto (son 16), con baño propio, se dedica a un país. Con desayuno y las famosas pub crawls, rutas nocturnas de bares.
- Espíritu Santo, 18, 1º. 915 22 86 63; www.pophostel.com. Desde 18 euros por persona (habitaciones de 4, 6 o 10 camas) y 20 euros (2 camas).
UNA GUÍA MUY ÚTIL
MÁS allá del aire acondicionado, la caja fuerte o la televisión, hostales como los de Madrid centran su atención en las nuevas demandas de sus huéspedes. Las reservas vía web, las ventanas bien insonorizadas, la conexión inalámbrica a Internet o la admisión de tarjetas de pago son algunos servicios que se implantan en clara competencia a los de los hoteles. La nueva Guía de hostales de Madrid recoge algunas de estas prestaciones en su relación de 157 hostales, pensiones y casas de huéspedes. En Madrid hay unos 800 hostales, 600 de ellos concentrados en la capital. Cuentan con una media de entre 12 y 15 habitaciones y 17.000 camas, que suponen el 25% de la capacidad de alojamiento total de la comunidad. Su promedio de ocupación anual es del 70%. Bajo precio y buena ubicación son los requisitos más valorados por sus huéspedes.- Guía de hostales de Madrid (914 29 19 25. www.aehcam.org).
(visto en ElPaís, 14/06/08)
Es una de esas pequeñas joyas del barrio de las Letras, ideal para visitar el paseo del arte, reforzado ahora con CaixaForum. Tranquilo, comedido -su condición de pensión la reduce a ocho estancias, dobles o triples- y perfecto candidato a revista de decoración, en un edificio señorial sin ascensor y con vistas a la mansión de unos marqueses. Otro ejemplo de la alta demanda hostelera en la zona, a precios competitivos.
- San Agustín, 6. 914 29 90 31; www.hostalarmesto.com. Doble, 50 euros; triple, 65.
2 AMÉRICA
Un cuadro costumbrista y un jarrón con flores de pego dan la bienvenida a este hostal situado en un ático, que dispone de un extra bizarro y privilegiado en pleno centro: una espléndida terraza común con vistas a las cubiertas de teja, donde poder tomarse un café de máquina para desayunar o una copa entrada la noche. Sus fuertes son el turismo nacional, los consistentes colchones de sus 20 habitaciones pintadas a gotelé y el joven y afable heredero de este clásico negocio familiar, en una calle comercial.
- Hortaleza, 19, 4º y 5º. 915 22 64 48; www.hostalamerica.net (precios no actualizados). Habitación doble, 55 euros; individual, 40; triple, 75.
3 SANTO DOMINGO
Los amantes de las tendencias entenderán mejor este concepto de alojamiento sensorial y urbano, que sigue la estela abierta por el hotel Abalú o Chic & Basic Colors. Puede que hasta hagan la vista gorda a su portal decadente o al aparatosísimo ascensor en pro del modernismo más in, basado en almohadas de plumas, duchas de hidromasaje, televisores de plasma, conexión wi-fi o el meeting point: un rincón con revistas de moda y tele con CNN puesta. Junto a Callao, en una plaza que hoy olvida su oscuro pasado. La idea es de Juan Fernández, propietario, inquilino y ex consultor metido a hostelero cool.
- Luna, 6. 915 31 32 90; www.hostalsantodomingo.es. Doble, desde 80 euros; individual, 60.
4 ANALINA ROOMS
Sus dueños, una saga de artesanos churreros y hoy empresarios, han visto en la hospedería una fórmula para diversificarse. Esta vez, reproduciendo la esencia de un hotel minimalista en un moderno hostal con camas de tejidos inmaculados. Las camas no son de matrimonio, ni siquiera las de las luminosas estancias con balcón sobre una sosegada calle, que podrían resultar hasta románticas. Junto a la rehabilitada plaza de Tirso de Molina, la cita del desayuno (incluido en el precio) lleva a una chocolatería corporativa vecina.
- Espada, 6, 1º. 913 69 19 14; www.analinarooms.com. Doble, 65 euros; individual, 50; triple, 85.
5 COLORS HOST
Utiliza todo el círculo cromático en sus cuartos, cada uno de un color. Los edredones no se planchan, y esta peculiaridad es sólo comparable a otras constantes de la casa: minibares vacíos que son neveras, armarios de Ikea, baños de teselas, toallas multicolor y conexión a Internet y desayuno (a tres euros) las 24 horas. Miguel Poch es el daltónico dueño argentino de esta propuesta de Chueca, abiertamente gayfriendly.
- Fuencarral, 39, 3º y 4º. 915 21 46 46; www.colorshost.com. Doble, desde 45 euros; individual, 40.
6 ANDORRA
Su fachada es una más en el poderoso escenario de la Gran Vía madrileña. De hecho, la gran sala de estar con wi-fi permite vistas de vértigo. Recuerda a un hotel, espacioso y con moqueta. Pero su condición de hostal remite al WC comunitario en las dos habitaciones con mejores panorámicas. Las demás, con baño completo aunque mínimo, dan a una calle menor o a un patio. Sirve desayuno, y tentempiés, el resto del día.
- Gran Vía, 33, 7º. 915 32 31 16; www.hostalandorra.com. Habitación doble, 62 euros; la individual, 47 euros.
7 SANTA CRUZ
Junto a la plaza Mayor y cerca del barrio de La Latina, se vuelca sobre la plaza de Santa Cruz. Es de los pocos que admiten mascotas, y combina el clasicismo de su salón con novedades de su reciente reforma, como las llaves de tarjeta magnética.
- Plaza Santa Cruz, 6, 2º. 915 22 24 41; www.hostalsantacruz.com. Doble, 55 euros; individual, 43.
8 ADRIÁ SANTA ANA
Un premio empresarial reconocía en 2007 la triple apuesta del argentino Alberto di Stéfano en Huertas. El hostal Adriano (de 2000), Adriá (2003) y esta planta con apenas un año de vida, en un edificio próximo, sin ascensor. Sus 10 finos cuartos son temáticos: rural, francés, neoyorquino... Dobles, triples o cuádruples. Aunque más sofisticados, siguen la línea de sus antecesores, a base de dobles ventanas contra el ruido, toallas y geles con logotipo corporativo y edredones en lugar de sábanas.
- Núñez de Arce, 15. 915 21 13 39; www.hostaladriasantaana.com. Doble, desde 70 euros; triple, 90; cuádruple, 110. Adriá y Adriano: calle de la Cruz, 26, 4º. www.hostaladria.com y www.hostaladriano.com. Doble, 65 euros; doble de uso individual, 53.
9 LA FONTANA
Su majestuoso portal de mármol contrasta con la estética callejera de los vecinos sex-shops. Lo reformó una pareja de italo-argentinos, que prosiguió con un hostal de cálidos cuartos y laberínticos pasillos con cortinajes y espejos. Algunos dan a un neorromántico patio interior. Otros, más baratos, tienen baño comunitario. Con desayuno y sin teléfonos. Repite la fórmula -y el porcentaje de público gay (un 60%)- en Dolce Vita.
- Valverde, 6, 1º. 915 21 84 49; www.hostallafontana.com. Doble, desde 45 euros (baño exterior) y 55 (con baño); individual, 35 euros. Incluye desayuno. Dolce Vita: San Bartolomé, 4, 3º. www.hospedajedolcevita.com. Doble, desde 47 euros.
10 POP HOSTEL
Lo más peculiar es el aire caótico propio de su condición: un albergue juvenil. Literas sin sábanas (se alquilan por estancias), escasa ventilación y entorno ruidoso (está en Malasaña). Con todo, puntúa alto en las webs de mochileros. Cada cuarto (son 16), con baño propio, se dedica a un país. Con desayuno y las famosas pub crawls, rutas nocturnas de bares.
- Espíritu Santo, 18, 1º. 915 22 86 63; www.pophostel.com. Desde 18 euros por persona (habitaciones de 4, 6 o 10 camas) y 20 euros (2 camas).
UNA GUÍA MUY ÚTIL
MÁS allá del aire acondicionado, la caja fuerte o la televisión, hostales como los de Madrid centran su atención en las nuevas demandas de sus huéspedes. Las reservas vía web, las ventanas bien insonorizadas, la conexión inalámbrica a Internet o la admisión de tarjetas de pago son algunos servicios que se implantan en clara competencia a los de los hoteles. La nueva Guía de hostales de Madrid recoge algunas de estas prestaciones en su relación de 157 hostales, pensiones y casas de huéspedes. En Madrid hay unos 800 hostales, 600 de ellos concentrados en la capital. Cuentan con una media de entre 12 y 15 habitaciones y 17.000 camas, que suponen el 25% de la capacidad de alojamiento total de la comunidad. Su promedio de ocupación anual es del 70%. Bajo precio y buena ubicación son los requisitos más valorados por sus huéspedes.- Guía de hostales de Madrid (914 29 19 25. www.aehcam.org).
(visto en ElPaís, 14/06/08)
Etiquetas:
visitas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)